En «Layla», el pensamiento toma forma y se superpone al rostro como un reflejo interno que no termina de asentarse. Hay una figura, pero también hay una presencia más sutil, como si estuviera hablando consigo misma en voz baja. Las capas de color no sólo construyen volumen, sino duda, memoria, deseo. Es un retrato que no busca definición, sino dejar que lo invisible aflore. Como si Layla estuviera en el límite entre lo que es y lo que todavía está por descubrirse.
Técnica mixta sobre papel
21 x 29.7 cm
€200.00
Sin existencias