El cuarto día

Representar la vida en su máximo esplendor siempre conlleva un miedo inevitable: ¿Seré capaz de hacerlo con justicia, tal como se merece?

Sin duda, es cierto que nada se compara con observar con tus propios ojos, ¿verdad? Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo sería meterte en el cuerpo de otra persona, usar sus ojos y percibir una misma experiencia, pero sintiendo y viendo detalles desde ese «nuevo» cuerpo?

Aunque suene extraño, existe una forma de hacerlo: contemplar la pintura de un pintor. Es inmenso el valor de apreciar algo tan simple como unos girasoles desde los ojos y la mente de otro cuerpo. Qué hermoso, ¿no?

Estos girasoles son el reflejo de la admiración y la apreciación personal de unas flores maravillosas. Te invito a crear un portal en tu casa, a observar desde el cuerpo de otro y, si este universo te cautiva, con más razón aún empezar a crear tus propios portales favoritos.

Técnica mixta (tinta, carboncillo, rotulador)

29,7 x 42 cm

300.00

1 disponibles

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