Iris no mira al frente: se deja llevar por algo más allá del cuadro. Su rostro, sereno y ausente, parece habitar un espacio que sólo ella puede ver. En esta obra, la figura se desdibuja entre pensamientos y fantasías, como si el mundo real quedara suspendido a su alrededor. Las capas de color, sutiles pero decididas, acompañan esa fuga íntima, esa forma de estar presente en otro lugar.
Óleo sobre madera
40 x 60 cm
Diciembre de 2022
€300.00
Sin existencias